En un vibrante día de activismo para la mujer, cientos de personas se reunieron en la emblemática bombed out church de Liverpool para conmemorar el Día Internacional de la Mujer. La manifestación transformó la jornada en una demanda por la seguridad en las calles y la protección del Hospital de Mujeres de Liverpool, amenazado tras diez años de problemas de financiamiento.
Una década de lucha por el hospital materno
Uno de los reclamos más urgentes durante la protesta fue la defensa del Hospital de Mujeres de Liverpool, una institución esencial que lleva diez años luchando por mantenerse operativa debido a la falta de financiamiento. Esta situación local refleja una crisis de maternidad a nivel nacional, donde las estadísticas actuales son alarmantes: hoy mueren más mujeres durante el parto que hace 20 años.
Una de las fundadores del movimiento para mantener el hospital abierto, Felicity Dowling, expresa la importancia de esto: “Es el servicio para todas las mujeres de Liverpool y debería ser preservado. Están desesperadamente cortos de un financiamiento adecuado, al igual que todos los hospitales de maternidad del país”.
Marcha por la autonomía y la solidaridad de las mujeres
La protesta recorrió las calles principales de la ciudad al ritmo de tambores, abarcando una amplia agenda de derechos. Entre las causas defendidas destacaron la autonomía corporal, el apoyo a la comunidad kurda y la solidaridad con millones de mujeres y niñas en todo el mundo.
A pesar de los avances, las asistentes señalaron que la brecha salarial de género y las actitudes sexistas en los entornos laborales siguen afectando profundamente la vida de la mujer. Para algunas participantes, estas problemáticas no son aisladas, sino que responden a la estructura económica vigente. Una de las organizadoras de la marcha, Sara Guardiola, afirmó que “Los problemas provienen del sistema en el que vivimos, que es el capitalismo. A menos que nos deshagamos de eso, no vamos a resolver la brecha salarial de género, ni el sexismo ni la misoginia”.
La jornada concluyó con un mensaje directo a quienes ostentan el poder. Para los manifestantes, la marcha no fue solo una celebración de los logros pasados, sino una demanda de acciones concretas ante los desafíos globales que continúan vulnerando a las mujeres.


